10 septiembre 2009

CARTA ABIERTA A DIEGO MARADONA

by un hincha rosarino...
Me cuesta empezar a escribir, porque acaba de terminar el partido. Después de ver lo que vimos, muchos son los que deben sentirse tristes, molestos o enfurecidos. Otra derrota más, esta vez ante Paraguay. La cuarta derrota en los últimos cinco partidos oficiales. Pero esta es mas dolorosa, porque salvo milagro o tongo, nos deja afuera del Mundial.
Y duele mas cuando leemos los nombres de los jugadores que integran el plantel de esta selección (envidia para muchas otras, que sin embargo con menores recursos pueden exhibir mejores resultados). Dolió verlos desparramados sin orden, jugando a nada y corriendo desesperados como si fueran parte de una jauría famélica que se atropella por hueso sin carne ni sustancia. Un espectáculo triste y deprimente, una afrenta a la historia del fútbol argentino (una mas).
A veces me he preguntado si realmente te creíste lo que ese multitudinario coro de imbéciles te cantaba con pasión servil: ¡Diooss! ¡Dioos! Y lo dude mas cuando escuche esta noche tu conferencia de prensa en Asunción, tratando con altivez y soberbia a los periodistas, como si les estuvieras haciendo un favor al sentarte detrás de la mesa de la sala de conferencias.
¿Sabes que? Te tengo que dar una mala noticia, Diego: no sos un dios. A lo mejor todavía no te diste cuenta, pero sos humano. Y un hombre bastante común hoy por hoy. El Diego elevado a los altares por los inefables de la Iglesia Maradoniana (que a veces creo que más que venerarte se están burlando de vos), el jugador casi sobrenatural, que destruiste con tus excesos, ya no existe. Eso fue un espejismo de 15 años. El resto de tu vida, es esto que tenés y que pareciera que también querés perderlo. Nadie puede juzgarte por eso, es tu vida. Pero otro cantar es cuando esas conductas perjudican a terceros. El problema es que, desde bastante tiempo a esta parte, venís perjudicando a mucha gente. Y ahora te pasaste. Vos y tu mentor Grondona, esta vez se pasaron.
Perez Galdós alguna vez escribió que el hombre que no se engaña a si mismo es un hombre sabio y que por ser sabio también es humilde. Ya sabemos que no sos ni sabio ni humilde. Pero… ¿Quién te hizo creer que porque fuiste el mejor jugador del mundo ibas a tener también facultades como técnico? ¿Los alcahuetes que te rodean? ¿Los “amigos del campeón” que tuviste a lo largo de tu vida?
Cualquier mortal (como vos, Diego) sabe que las buenas intenciones no alcanzan, también hacen falta las aptitudes, que esta claro y a la vista, NO tenés. Ni siquiera aprendiste de tus derrotas, de tus errores y fracasos, ni tampoco de los garrotazos que te dio la vida.
A veces pienso que antes de asumir como técnico te creíste lo que te dijeron algunos lamesuelas y adulones del periodismo deportivo: “a vos te debemos mucho, Diego”.
Y no es así; ni los hinchas, ni la selección, ni los clubes te deben nada, aun cuando todavía te cruces con felpudos que te reciten esta mentira para deleite de tu ego. Los mortales, si tenemos deudas de este tipo, es para con los mártires (algo que tampoco sos, por supuesto). Lo que hiciste bien, lo que aceptaste hacer e hiciste bien, era tu obligación (rendir de acuerdo a tus posibilidades), no un regalo para la plebe que te aclamaba.
¡Mira que te aguantaron cosas! Las madres solteras tuvieron que soportar que las calificaras de putas, cuando vos no te querías hacer cargo de tus hijos extramatrimoniales. Llegaste a decir que “para que nazca un bastardo lo único necesario era acostarse una noche con cualquier puta” (sic). Claro, te olvidaste, que, en tu caso particular, había también otra condición: era necesario ser infiel (entre paréntesis, cualquier infidelidad, marital o de las otras, ES una traición). Puteaste al Papa delante de una cámara (claro, vos estabas por encima: eras un “Dios”). Te burlaste de la infertilidad de Rial, y de rebote, de todos los hombres y mujeres del mundo que les ha tocado esa suerte que no eligieron. Baleaste a periodistas desde tu quinta, como si estuvieras en un coto de caza privado. Repudiaste a tu hijo italiano, pese a que el siempre quiso al menos ser reconocido como tal. Avergonzaste e hiciste sufrir a tus hijas, cuando hasta hace algunos años, lloraban como madonnas delante de las cámaras, cuando vos te debatías entre la vida y la muerte por tus excesos (Todas actitudes propias de un “dios” ¿no?). Te pusiste por encima de todos los hombres y por encima de su leyes, costumbres y normas sociales. Moralmente, te habías puesto por encima de todos… Si, probablemente pensaste que eras un dios.
Y hace unos meses atrás, cuando te autopostulaste como técnico para la selección, tuviste el descaro de insinuar que “la selección te debía una oportunidad”. Claro, siempre te creíste (y te hicieron creer) que eras el ombligo del mundo.
Y no. No sos el centro del universo. Es más: hoy, sos el hombre mas PRESCINDIBLE del fútbol argentino (junto con el otro, el “humilde ferretero” de Avellaneda). La selección argentina no esta para salvarte, ni para formar parte de la “terapia laboral” de un adicto en recuperación (aunque eso, en realidad, no es tu culpa).
“La pelota no se mancha”, dijiste una vez. Bueno, la selección, su camiseta y su historia tampoco, por eso deberías dejar de enlodarla impune y desaprensivamente de una vez por todas. Se coherente, aunque sea una vez en tu vida.
Hace poco, surgió un rumor periodístico, bastante creíble, sobre el porque Riquelme no juega en la selección. Ese rumor indicaría que llegaste a la selección como consecuencia de una conspiración contra Basile, armada poco antes del partido contra Chile.
Además de inepto, soberbio, insolente, violento, intolerante, mal perdedor e irrespetuoso, ¿también eso, Diego? Si eso es verdad, también es traición.
Ahora, ya es tarde para casi todo. No obstante, todavía hay espacio para un atisbo de dignidad de tu parte. Tu pasado innegablemente teñido de gloria, aunque ya lejano, no te da derecho a destruir el futuro. Tu titulo mundial y tu gloria pasada, no es una patente de corso que te habilite para robar el futuro de nuestro futbol. ANDATE. En la conferencia de prensa, altivamente, le dijiste a un periodista que “estas acostumbrado a luchar” y que “lo venís haciendo desde los quince años”. Bueno… ANDATE a luchar a otra parte.
ANDATE con los que todavía te siguen considerando un dios, ahora que tenés otro milagro para ofrecerles. ¿Sabes cual es? Es el de haber dejado afuera del mundial a esta selección, que cuenta con la mejor generación de futbolistas de los últimos tiempos.
Gracias a vos, ahora ya sabemos que los mejores soldados del mundo, cuando son conducidos por un incapaz, están destinados a ser masacrados. ANDATE de una vez, si queres conservar el pequeño saldo que te va quedando a tu favor. Si querés a la selección tal como declamas delante de las cámaras dirigiéndote a la gilada, ANDATE. Te repito: si todavía tenés algo de dignidad, ANDATE. Por favor, no sigas mancillando nuestra historia. ANDATE.
Naturalmente, es casi seguro que este hombre no va a leer jamás esta carta. Es mas, quizás ni siquiera pase la evaluación de un moderador (aunque ningún hecho narrado, ni ninguna calificación aquí empleada es inedita; ya ha sido antes vertida o escrita en los medios periodísticos). No importa. En realidad, ya no importa nada. Esto no es otra cosa que la catarsis de un hincha ignoto, HARTO de ver como se desperdician oportunidades teniendo tantos y tan valiosos recursos para triunfar (algo bien argentino, por cierto; una replica en miniatura del problema nacional), HARTO de ver como se premian con cargos y privilegios a quienes no tienen ni la conducta ni la capacidad que los haga dignos de ellos, HARTO de ver como se conceden premios, indulgencias y honores a quienes no los merecen. No hay intenciones ocultas en esta carta. Lo que se puede leer, es lo que pienso honestamente.
Eso es todo. Si alguien coincide con esto que he escrito, apropiese de esta carta y firmela al pie con su nombre, es suya. La regalo. No me importa. Y si alguien quiere repudiarla, que lo haga también. Eso, menos me importa. Disculpen la pobreza del post; esta acorde con mi estado de ánimo.
Un hincha rosarino

Fuentes: Mi bronca. Mi ira. Mi asco. Y Taringa, si lo permite.

5 comentarios:

gallega dijo...

ACA SE METEN CON LOS IDOLOS,PERO LOS HACEN DE BARRO,DIEGO NO TUVO SOBERBIA EN LA CONFERENCIA DE PRENSA!!POR FAVOR SI SE TIENE QUE IR PUES QUE VAYA,PERO LO DESTROZAN !!

Niño Loli dijo...

Lo triste es que si Argentina ganaba, todo esto que es cierto no se hubiese escrito.

100% de acuerdo con todo lo escrito.

carlos dijo...

coiincido totalmente con lo que dijo el rosarino te felicito por la carta y es la pura verdad lo que dijo

Unknown dijo...

te felcito por esta carta es lo que pensamos la mayoria de los argentinos. la voy a pasar a todos mis conocidos.

Natalia dijo...

Hola , después del poco feliz 1994 la selección busca un líder , Maradona. No lo encontramos, ni lo vamos a hacer. Nos dio alegrías, tristezas. Lo vimos morir, y renacer muchas veces.
Hoy estamos en un momento difícil,complejo : consecuencia de muchas irregularidades.
Si habla, es soberbio. Si no aparece es cag....
Hoy Diego no está en la cancha.